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Redacción.
Jueves, 16 de Abril del 2026
Carne de burro en la Patagonia: detrás de la polémica hay un cambio productivo en el interior del país
16 DE ABRIL DE 2026.
En los últimos días, la venta de carne de burro en carnicerías de la ciudad de Trelew, en la provincia de Chubut, generó sorpresa y debate en redes sociales y medios nacionales. Sin embargo, detrás de la polémica hay un fenómeno productivo que refleja la realidad económica y rural de la Patagonia.
La iniciativa fue impulsada por el productor patagónico Julio Cittadini, quien comenzó a comercializar cortes de carne de burro a un valor cercano a los 7.500 pesos por kilo en comercios de Trelew. El proyecto forma parte de un emprendimiento denominado “Burros Patagones”, que busca instalar esta carne como una alternativa dentro del mercado regional.
Un cambio en la matriz ganadera
En la Patagonia, la producción histórica fue durante décadas la ganadería ovina, basada en la cría de ovejas para carne y lana. Sin embargo, en los últimos años esa actividad sufrió un fuerte retroceso por diferentes factores.
Entre ellos aparecen:
* Depredación de fauna silvestre, especialmente pumas y otros animales.
* Dificultades climáticas y productivas en la estepa patagónica.
* Caída de la rentabilidad de la lana y el cordero.
Como consecuencia, muchos campos quedaron sin actividad ovina y tampoco resultan aptos para la cría de ganado vacuno. En ese contexto, algunos productores comenzaron a buscar alternativas adaptadas al ambiente patagónico, y el burro apareció como una posibilidad viable por su resistencia y capacidad de adaptarse a terrenos áridos.
Una apuesta productiva más que una “crisis”
Aunque algunos medios interpretaron el fenómeno como una señal de crisis económica, desde el propio sector productivo plantean otra mirada.
Los impulsores del proyecto sostienen que no se trata de una solución de emergencia, sino de una nueva actividad ganadera para la región, que podría generar trabajo, diversificar la producción y aprovechar campos hoy improductivos.
Además, la carne de burro presenta características similares a la carne vacuna en cuanto a cortes y valor nutricional, lo que permitiría incorporarla gradualmente al consumo si logra aceptación social.
El desafío cultural
El principal obstáculo no es productivo sino cultural. En Argentina, el burro históricamente fue considerado un animal de trabajo o de compañía, lo que genera resistencia a verlo como alimento.
Por ese motivo, los productores comenzaron a realizar degustaciones y pruebas piloto para medir la aceptación del público y romper prejuicios.
Mirar más allá del centro
La discusión también dejó al descubierto un debate más amplio: muchas realidades productivas del interior profundo del país quedan fuera del radar de la mirada centralizada.
Mientras en las grandes ciudades la noticia generó sorpresa, en la Patagonia algunos productores lo ven simplemente como una adaptación a las condiciones del territorio.
En ese sentido, el proyecto refleja un fenómeno recurrente en el interior argentino: cuando cambia el clima, el mercado o el ecosistema, el campo busca nuevas formas de producir.
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