Cómo filtrar arsénico en casa: lo que recomiendan los especialistas
BUENOS AIRES — 2 de DICIEMBRE 2025 — Ante la preocupación por la presencia de arsénico en muchas fuentes de agua de Argentina, especialistas advierten que no todos los filtros domésticos son útiles. Por eso, quienes dependen de pozos o perforaciones privadas deben tomar recaudos: no cualquier purificador o jarra sirve para potabilizar agua con seguridad.
¿Por qué es un problema el arsénico?
- El
arsénico puede provenir de contaminación natural de acuíferos, no
necesariamente industrial. En varias zonas del país —especialmente en
provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa— se detectaron
niveles por encima del límite recomendado.
- Su
consumo prolongado, aun en concentraciones moderadas, representa riesgos
graves para la salud: enfermedades de la piel, respiratorias, cáncer, y
efectos acumulativos.
Qué métodos de filtrado sí funcionan (y cuáles no)
No todos los “filtros domésticos” alcanzan para eliminar
arsénico. Lo que conviene saber:
Lo que NO sirve:
- Sistemas
comunes con carbón activado (como muchas jarras o purificadores
hogareños) reducen cloro, pesticidas u olores, pero no eliminan metales
pesados como el arsénico.
✔ Lo que SÍ funciona:
Los sistemas recomendados por expertos para eliminar o reducir
considerablemente el arsénico en agua potable son:
- Ósmosis
inversa — considerada de las más efectivas: puede remover hasta el
99-99,9 % del arsénico. Ideal para uso doméstico, especialmente en zonas
críticas.
- Resinas
selectivas de óxido de hierro (o medios a base de hierro) — funcionan
como “esponjas” químicas que capturan contaminantes y son útiles cuando el
agua proviene de pozos.
Existen otros métodos menos comunes para uso doméstico —
como intercambio iónico, filtración con alúmina, coagulación + filtración, o
electrodiálisis — pero suelen ser más costosos o complejos.
Además, en Argentina un equipo del CONICET trabaja en un
método de baja emisión basado en carbón vegetal tratado químicamente, capaz de
reducir significativamente la concentración de arsénico y nitratos, lo que
apunta a soluciones más accesibles para zonas vulnerables.
Qué hacer en casas con agua de pozo
- Realizar
análisis de agua periódicos para conocer los niveles de arsénico.
- Si
el agua supera los límites seguros, optar por filtros de ósmosis inversa o
resinas de óxido de hierro.
- Evitar
confiar en purificadores comunes de carbón activado — útiles para cloro u
olores, pero no protegen contra metales pesados.
- En
zonas rurales o periurbanas, considerar agua embotellada o sistemas
certificados si la inversión no es posible.
- Mantener
el mantenimiento y reemplazo de filtros en tiempo y forma.
Conclusión
El problema del arsénico en el agua no es menor ni exclusivo
de zonas remotas. Para muchas familias, el riesgo puede estar en su propia
casa. Por eso, la elección del filtro debe basarse en evidencias científicas,
no en publicidad o costumbre. Una buena decisión puede marcar la diferencia
entre consumir agua insegura o cuidar la salud y la de quienes viven en el
hogar.
“No cualquier filtro es suficiente. Para seguridad frente al
arsénico, se necesitan sistemas específicos” — advierten los especialistas
consultados.
ED 003