“Caen dos gotas y acá llueve más que afuera”: la postal de un día de lluvia en Constitución
Andenes en obra, techos provisorios, andamios y goteras forman parte de la escena cotidiana en la estación terminal del Tren Roca. A la espera de obras definitivas, los pasajeros también advierten sobre la falta de espacio y la saturación de los servicios.
“Caen dos gotas y acá llueve más que afuera”.
La frase, dicha por un usuario del Tren Roca, resume una de las postales que se repiten cada vez que llueve en la estación Constitución, terminal de uno de los principales servicios ferroviarios que conectan el sur del Área Metropolitana de Buenos Aires con la Ciudad.
Este jueves, la lluvia volvió a dejar en evidencia las condiciones en las que deben esperar y circular los pasajeros: andenes con sectores todavía en obra de techado, andamios, estructuras provisorias y goteras que se suman al frío propio de una jornada invernal.
La estación se encuentra en pleno proceso de acondicionamiento y reparación. Los trabajos, que se vienen extendiendo a lo largo del tiempo, deben convivir con una realidad difícil de modificar: Constitución no puede cerrar sus puertas para ser remodelada de manera integral debido al enorme volumen de pasajeros que recibe diariamente.
Por eso, las tareas se realizan por sectores y bajo estrictas medidas de seguridad. El montaje y desmontaje de andamios de gran altura, el movimiento de materiales y los trabajos en horarios de menor circulación forman parte de una dinámica habitual en la terminal.
Viajar todos los días también tiene sus dificultades
A las condiciones de infraestructura se suma otro problema para quienes utilizan el Roca diariamente: la saturación de los trenes.
Emiliano, usuario habitual del servicio y trabajador en Capital Federal, contó a Inforedes que utiliza el tren todos los días.
“Cada vez es más difícil viajar”, señaló.
Su situación tiene una particularidad: no aborda el tren en las estaciones cabecera. Por eso, cuando llega a su estación, muchas veces las formaciones ya vienen ocupadas y conseguir un espacio cómodo se vuelve todavía más complicado.
El furgón, entre bicicletas y pasajeros
Otro de los usuarios consultados, Eduardo, viaja diariamente con su bicicleta.
El furgón se convirtió para él y para otros trabajadores de la zona en una herramienta fundamental para combinar el tren con sus desplazamientos por la Ciudad.
“Hay una gran hermandad en el furgón. Con los pibes nos conocemos todos”, contó.
Muchos utilizan la bicicleta para reducir costos de transporte y algunos también realizan tareas de mensajería y reparto mediante aplicaciones.
Pero el espacio tampoco alcanza.
Según relató, al comienzo del viaje las bicicletas pueden colocarse en los ganchos destinados para ellas. Sin embargo, después de algunas estaciones, el vagón se llena y las bicicletas terminan compartiendo espacio con los pasajeros.
La demanda, de acuerdo con los usuarios, requeriría una mayor frecuencia de servicios. Sin embargo, explican que la posibilidad de aumentar las frecuencias está condicionada por la capacidad de las vías y el nivel de ocupación del sistema.
Así, entre obras que avanzan por etapas, andenes que todavía esperan una cobertura definitiva, trenes cada vez más cargados y un furgón que ya no alcanza para todos, la lluvia vuelve a exponer las dificultades cotidianas de quienes utilizan el Tren Roca para llegar a trabajar a la Ciudad.
Y en Constitución, cuando caen dos gotas, la diferencia entre estar adentro y estar afuera puede ser bastante relativa.
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