De San Vicente a Australia: la historia de Katja Bachmann, la joven ganadera que recorrió más de 4.000 kilómetros para especializarse en genética Braford
SAN VICENTE 8 DE MAYO DE 2026.
Con apenas 18 años, Katja Sofía Bachmann Beriain vivió una experiencia que pocos jóvenes del sector agropecuario pueden contar: recorrió más de 4.000 kilómetros por Australia formando parte de una gira genética ganadera junto a productores, veterinarios y cabañeros argentinos, brasileros y uruguayos.

Egresada de la Escuela Comercial N°2 de San Vicente, criada en el campo y apasionada por la producción animal desde chica, Katja se convirtió en la participante más joven del grupo y viajó sola al otro lado del mundo para especializarse en genética bovina, especialmente en la raza Braford.
“Todavía no lo puedo creer”, admite en diálogo con Inforedes.
Una pasión que nació en el campo
Su vínculo con la ganadería viene desde la infancia. Su padre es productor ganadero y comisionista de hacienda, y fue justamente en un viaje familiar al norte argentino donde nació el enamoramiento por la raza Braford.
“Conocimos la raza y nos fascinó. Desde ahí, junto a mi papá empezamos a incorporar ejemplares y formar nuestro propio rodeo”, recuerda.
Años después conoció a referentes de Pampa Genetic, a quienes define como “sus padrinos o tíos dentro de la ganadería”. Fueron ellos quienes le acercaron la posibilidad de participar del viaje técnico por Australia.
“Fui la primera en anotarme. Era la más joven, mujer y viajaba sola. Muchos me preguntaban con quién había ido y se sorprendían cuando respondía que sola”, cuenta.
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Una gira técnica por el corazón ganadero australiano
La recorrida atravesó los estados australianos de Nueva Gales del Sur y Queensland, comenzando en Sídney y pasando por regiones productivas como Dubbo, Casino, Roma, Rockhampton, Brisbane y Yeppoon.
Durante 19 días visitaron:
* cabañas Braford,
* establecimientos Angus,
* Hereford,
* Brangus,
* feedlots,
* laboratorios,
* centros genéticos,
* y la reconocida feria de remates de Roma.
“Fue una gira muy braforista, aunque mezclamos razas porque había productores interesados en distintas líneas genéticas”, explica.
“Argentina está muy bien”
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista aparece cuando Katja compara la producción argentina con la australiana.
Lejos de idealizar el exterior, sostiene que Argentina tiene enormes fortalezas.
“Estamos muy bien. Tenemos tecnología que ellos no tienen disponible y un recurso humano impresionante”, afirma.
Y agrega:
“Allá la mano de obra especializada escasea. El que sabe se va a las grandes ciudades y los campos quedan con déficit de personal capacitado”.
De hecho, asegura que en varias cabañas australianas los trabajadores eran argentinos o sudamericanos.
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Sequía, costos y crisis: problemas similares a los argentinos
Katja también encontró una realidad compleja en Australia producto de una fuerte sequía.
“En las primeras visitas vimos pocos animales. Tuvieron que bajar muchísimo la carga porque la sequía los golpeó muy fuerte”.
Cuenta que muchos productores debieron descartar madres, toros reproductores e incluso ejemplares preparados para exposiciones.
“La comida es muy cara y además la transportan desde distancias enormes. Eso encarece muchísimo todo, igual que nos pasó a nosotros en Argentina”.
Infraestructura impecable y máxima eficiencia
Si hay algo que la impactó fue la infraestructura australiana.
“Tienen caminos impecables, excelentes corrales, muy buena energía y sistemas muy eficientes”.
Explica que, al contar con menos personal, los australianos buscan optimizar todo.
“Los corrales allá son metálicos y móviles. Acá todavía predominan los de madera”.
También destaca el modelo familiar de producción:
“Vi familias enteras trabajando juntas, varias generaciones administrando extensiones enormes con muchísimas cabezas”.
La diferencia genética: “Argentina siempre busca mejorar”
Katja señala que uno de los grandes diferenciales argentinos es la búsqueda permanente de perfeccionamiento genético.
Y pone un ejemplo concreto:
“Los toros Braford australianos tienen prepucios muy malos comparados con los argentinos. Cuando lo mencionamos, respondieron que mientras el mercado lo compre lo seguirán haciendo así”.
“Acá eso no pasa. Nosotros mejoramos aunque el mercado todavía no lo exija”.
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“Volví con la cabeza explotada”
Actualmente Katja estudia Relaciones Públicas y sueña con unir su profesión con el campo.
“Soy feliz recorriendo a caballo”, dice.
Y reconoce que el viaje le cambió la mirada:
“Volví con la cabeza explotada. Traje conocimientos, proyectos, ganas de investigar y aplicar cosas nuevas”.
También se lleva una reflexión más profunda:
“Allá tienen recursos y oportunidades, pero aman muchísimo lo que hacen. Eso te hace replantearte muchas cosas como joven”.
Finalmente, rescata algo que atravesó toda la experiencia:
“La camaradería del sector siempre está presente en cualquier parte del mundo”.
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