El estudio jurídico que eligen los influencers y empresarios digitales de Canning para proteger sus marcas y hacer crecer sus negocios
Entrevista a Agustín Arechavala.
Mientras cada vez más creadores de contenido, empresarios e influencers convierten su imagen en un verdadero activo comercial, el asesoramiento legal dejó de ser un servicio para resolver problemas y pasó a convertirse en una herramienta estratégica para prevenirlos.
Desde su estudio en San Vicente, Agustín Arechavala acompaña a emprendedores, marcas personales y empresas en la protección de sus activos intangibles, el diseño de estructuras societarias y la negociación de contratos vinculados a la economía digital.
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Agustin Arechavala, en Madero Harbour, Puerto Madero, CABA.
—Cada vez vemos más influencers, streamers y emprendedores. ¿Qué cambió?
Cambió la economía.
Hoy una cuenta de Instagram, un canal de YouTube o una comunidad en TikTok pueden valer más que un local comercial.
Muchas personas construyen empresas alrededor de su imagen, pero jurídicamente siguen manejándose como si fueran un emprendimiento informal. Ahí es donde aparecen los problemas.
—¿Cuál es el error más frecuente?
Creer que registrar la marca puede esperar.
Muchos empiezan a vender, invierten en publicidad, generan una comunidad enorme y recién consultan cuando alguien registra su nombre antes que ellos o intenta apropiarse de su identidad digital.
En materia de propiedad intelectual, llegar primero suele marcar la diferencia.
—¿Qué servicios les solicitan con mayor frecuencia?
La primera consulta siempre es por por registro de marcas, análisis de contratos entre influencers y sponsors. Pero siemrpre se termina pasando al contratos de representación, los acuerdos de confidencialidad (NDA).
Terminamos abordando la protección del know how y del capital con la constitución de sociedades.
Cada vez vemos menos consultas aisladas y más asesoramiento integral.
—¿Por qué un influencer necesita un abogado antes de tener un problema?
Porque muchas veces el verdadero trabajo del abogado consiste justamente en evitar el conflicto.
Una buena estructura legal puede prevenir litigios, proteger el patrimonio y dar previsibilidad para crecer.
—También trabajan con empresarios tradicionales.
Sí. En realidad, hoy las fronteras son cada vez más difusas.
Muchos empresarios necesitan desarrollar su marca personal.
Y muchos influencers terminaron convirtiéndose en empresarios.
Ambos necesitan prácticamente las mismas herramientas jurídicas.
—¿Qué buscan transmitir desde Arechavala Abogados?
Que el derecho deje de ser visto únicamente como una respuesta frente a un conflicto.
Nos interesa acompañar el crecimiento de nuestros clientes para ayudarlos a pensar estratégicamente, proteger sus activos y ordenar sus negocios. En definitiva ayudarlos a tomar mejores decisiones.
—¿Cómo imaginás el estudio dentro de cinco años?
Como una boutique legal especializada en negocios, propiedad intelectual, derecho societario y economía digital.
El objetivo nunca fue tener el estudio más grande. El objetivo es construir uno de los más especializados.
Creemos en el periodismo de calidad como herramienta de visibilidad. Trabajamos cada entrevista con la profundidad necesaria para que tu mensaje impacte donde realmente importa.