Miércoles, 26 de Agosto del 2026

San Vicente se presentó como “la próxima estación” del corredor verde y puso al Distrito Laguna en el centro de su estrategia de desarrollo

San Vicente se presentó como “la próxima estación” del corredor verde y puso al Distrito Laguna en el centro de su estrategia de desarrollo

En el marco del Canning Valley, el Municipio expuso ante desarrolladores e inversores su planificación para los próximos años.

Tierra disponible, infraestructura, conectividad, turismo, energía y nuevos desarrollos inmobiliarios aparecen como los principales ejes de una estrategia que busca ordenar el crecimiento sin perder la identidad local.

San Vicente busca dejar de ser solamente el lugar hacia donde avanza el crecimiento del corredor verde para convertirse en uno de sus principales protagonistas. Esa fue una de las principales definiciones que dejó la presentación del municipio durante el Canning Valley, realizado este miércoles en Plaza Canning.

El encuentro reunió a representantes de los municipios de Dolores, Ezeiza y San Vicente, además de desarrolladores y actores vinculados al mercado inmobiliario.

La propuesta tuvo como eje las oportunidades de inversión y los modelos de participación público-privada para acompañar el crecimiento urbano.

Por San Vicente participaron el intendente Nicolás Mantegazza y funcionarios de distintas áreas, entre ellos Leandro Nimo, Claudio Acosta, Paolo Radavero, Paula Pereyra y Diego Di Stefano, quienes expusieron distintos aspectos de la planificación territorial.

La frase que sintetizó la presentación fue clara: “San Vicente es la próxima estación”.

Uno de los principales ejes de la exposición fue el Distrito Laguna, una planificación que el Municipio asegura trabajar desde hace más de tres años y medio y que involucra cuestiones ambientales, urbanísticas, catastrales, normativas y de infraestructura.

La propuesta contempla la incorporación al dominio público de más de 300 hectáreas, que se sumaron al área protegida de la laguna, que actualmente alcanza unas 561 hectáreas.

También se proyecta el desarrollo de la Costanera Sur, con aproximadamente tres hectáreas destinadas a generar nuevas áreas de servicios, hotelería y vivienda, mediante esquemas de articulación público-privada.

La idea planteada durante la jornada es que las parcelas ribereñas puedan incorporar actividades vinculadas al deporte, el turismo y la actividad económica, pero bajo una premisa repetida durante la presentación: preservar el recurso ambiental.

Ante una consulta sobre qué cambios concretos podrá percibir el vecino, Mantegazza sostuvo que parte de esa transformación ya comenzó, precisamente con la incorporación de las tierras al dominio público.

Y anticipó que los acuerdos que se vienen conversando con actores privados permitirán comenzar a observar próximamente nuevas áreas vinculadas a servicios, inversión y turismo.

El intendente resumió el objetivo con una definición particular: “Lo vamos a pasar mejor que lo que lo estábamos pasando hasta ahora”.

“Tenemos la tierra y tenemos un futuro cercano que es hoy”.

La exposición también buscó mostrar por qué San Vicente aparece como una oportunidad para los inversores.

Leandro Nimo fue uno de los encargados de presentar los datos y explicar la evolución del distrito. Según lo expuesto, San Vicente pasó de unos 44.000  mil habitantes en 2001, a mas 59.000 en 2010 y superando de 98.000 en el último censo, evidenciando un fuerte crecimiento demográfico.

Pero el argumento no estuvo puesto únicamente en las estadísticas.

Desde el Municipio remarcaron que existe una demanda estructural vinculada al crecimiento del corredor Ezeiza-Canning-San Vicente y que millones de personas viven en un radio cercano al distrito.

La conectividad también aparece como uno de los principales atributos: la Ruta 58, la Ruta 6, el ferrocarril Roca, la cercanía con el aeropuerto y los distintos accesos permiten pensar al distrito no solamente desde el desarrollo residencial.

En particular, se planteó que el sector de Camino Once Bocas y la Ruta 6 puede convertirse en un polo logístico e industrial.

Actualmente San Vicente cuenta con un parque industrial privado, áreas de uso mixto y se trabaja sobre alternativas para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas.

Energía: una condición indispensable para crecer.

Uno de los puntos que hasta ahora no había tomado tanto protagonismo dentro de la discusión sobre el crecimiento del distrito apareció también durante la presentación: la infraestructura energética.

Desde el Municipio destacaron como un logro la concreción de la subestación de Edesur, considerada una obra fundamental para acompañar el crecimiento de la demanda energética.

Además, ingresó recientemente al Municipio una prefactibilidad para la instalación de una planta generadora de energía eléctrica, una iniciativa que podría resultar estratégica frente al crecimiento poblacional, residencial, industrial y comercial proyectado.

El mensaje es sencillo: sin infraestructura energética no existe planificación de crecimiento posible.

Domselaar, Alejandro Korn y el desafío de crecer sin perder identidad.

La estrategia presentada no se limita al casco urbano de San Vicente.

Domselaar fue presentada como la localidad más rural del distrito, con una importante disponibilidad de tierra para nuevos desarrollos residenciales y ubicada sobre uno de los principales corredores de acceso a San Vicente y a distritos vecinos.

También se destacó la transformación de la entrada principal al distrito. La avenida Rivadavia pasó de ser un sector con fuertes restricciones para la construcción a convertirse en un corredor con perfil comercial y de servicios.

Según explicó Claudio Acosta, desde el Municipio se trabajó primero en ordenar el territorio y definir qué perfil se quería para ese sector, para luego habilitar su desarrollo.

El resultado:  la planificación puede transformar un área sin necesariamente hacerlo de manera desordenada.

Alejandro Korn, en tanto, fue presentado como un futuro polo cultural y deportivo que complementa los atributos de las otras localidades.

Crecer sin perder “el alma de pueblo”.

Uno de los conceptos más interesantes de la presentación fue justamente la tensión entre desarrollo e identidad.

San Vicente fue definida como una ciudad que todavía conserva características de pueblo del interior, con sus avenidas, bulevares, espacios tradicionales y una identidad propia que, según plantearon, debe ser preservada.

El desafío consiste en evitar que el crecimiento termine destruyendo aquello que hace atractivo al distrito.

En ese sentido, se mencionaron los espacios históricos y culturales como parte de los activos que también forman parte de la estrategia de desarrollo: la Quinta-Museo 17 de Octubre, el Castillo Guerrero, la vieja estación y sus16 hectáreas de espacios verdes, descriptas durante la exposición como una suerte de “Central Park” de San Vicente.

También se puso en valor el patrimonio histórico: el Municipio cuenta con 129 bienes catalogados y se destacó el potencial de las fiestas provinciales y culturales vinculadas a la miel y la mozzarella.

El campo, en cambio, apareció apenas mencionado, aunque forma parte de la identidad productiva del distrito, sin desarrollo alguno sobre su potencial.

El déficit que reconocen: hoteles de calidad.

En materia turística, hubo una autocrítica concreta: San Vicente necesita más infraestructura hotelera de calidad.

La laguna aparece nuevamente como uno de los espacios donde el Municipio pretende generar las condiciones para desarrollar ese sector.

En esa línea, se destacó que recientemente comenzó a avanzar el primer hotel boutique del distrito.

El razonamiento oficial apunta a una cuestión central: si la demanda es estructural y San Vicente pretende convertirse en destino turístico, residencial y de inversión, también necesita infraestructura para recibir a quienes llegan.

26 desarrollos y un corredor que busca integrarse.

Durante la presentación se mencionó que actualmente existen al menos 26 desarrollos inmobiliarios vinculados al distrito, con 12 ya completados y otros tres en proyecto.

Pero el planteo político buscó alejarse de una competencia entre municipios.

Nimo fue contundente: “Acá la torta es tan grande que no necesitamos competir”.

La idea es que Ezeiza, Canning y San Vicente puedan funcionar como un corredor integrado, aprovechando las experiencias y capacidades de cada distrito.

También se planteó solicitar a la Provincia un plan integral de desarrollo de la Ruta 6 hasta Ezeiza, entendiendo que esa vía puede convertirse en uno de los grandes ejes de conexión productiva del corredor.

“Los técnicos nos llevamos muy bien y coordinados y los intendentes tienen una gran relación a nivel personal”, fue otra de las definiciones que dejó el encuentro.

La coordinación política aparece así como un elemento considerado indispensable para superar las trabas administrativas y avanzar en obras y proyectos comunes.

La normativa, otro de los desafíos.

Durante la exposición también se puso sobre la mesa uno de los obstáculos que enfrentan los municipios a la hora de planificar el crecimiento: la normativa urbanística vigente.

Se hizo referencia al Decreto Ley 8912, sancionado en 1977, cuya concepción responde a una realidad social, tecnológica y urbana muy diferente de la actual.

Sin cuestionar su vigencia, desde San Vicente explicaron que el Municipio viene trabajando para sortear las trabas administrativas dentro del marco legal vigente, adaptando la planificación a las necesidades actuales.

La conclusión fue política y técnica al mismo tiempo: los equipos administrativos son indispensables, pero sin coordinación política resulta mucho más difícil transformar los proyectos en realidad.

Una ciudad “gentil” y no hostil.

El cierre de la presentación tuvo una definición que resume buena parte de la estrategia.

Ante una pregunta sobre el futuro del Distrito Laguna y la transformación del municipio, Mantegazza sostuvo que Distrito Laguna no es solamente un nombre comercial, sino una planificación que involucra código urbano, infraestructura, normativa, ambiente y comunidad.

El objetivo, dijo, es construir una ciudad “gentil y no hostil” tanto para quienes viven en San Vicente como para quienes lo visitan.

Para eso, el desarrollo deberá estar acompañado por servicios, espacios públicos de calidad, infraestructura y preservación ambiental.

La invitación final estuvo dirigida a desarrolladores e inversores: San Vicente tiene tierra, conectividad, crecimiento demográfico, recursos naturales y proyectos en marcha. Ahora busca convertir esos atributos en un modelo de desarrollo planificado.

La apuesta es que el corredor verde siga avanzando, pero que esta vez San Vicente no sea simplemente el destino final del crecimiento.

Sea, efectivamente, la próxima estación.



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