“Todavía sirve”: el mensaje político de Federico Otermín que volvió a encender el debate sobre el peronismo
En medio de un escenario atravesado por la discusión sobre el futuro del peronismo, el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, publicó un texto titulado “Todavía sirve” en la revista política Panamá Revista, donde planteó una defensa de la vigencia de la política como herramienta de transformación social.
Lejos de una mirada nostálgica, Otermín propone una reflexión sobre el presente argentino y sostiene que todavía existen valores, ideas y formas de organización colectiva capaces de dar respuestas a las demandas sociales.
A lo largo del texto, el jefe comunal de Lomas de Zamora cuestiona las visiones que plantean el agotamiento de las estructuras políticas tradicionales y reivindica el rol del Estado, la comunidad organizada y la participación ciudadana.
La publicación llega en un contexto donde distintos sectores del peronismo debaten liderazgos, estrategias y el rumbo de cara a los próximos desafíos electorales.
El texto publicado:
En el universo de las derrotas actuales, en la Provincia de Buenos Aires estamos en el centro: una amplia mayoría de empleos perdidos y empresas cerradas son bonaerenses. Y la tendencia sigue. Conocemos el circuito: el ajuste pide más ajuste porque achica la economía; y cae la recaudación, se coparticipa menos, se hace más informal el poco empleo que se genera. No es un efecto indeseado, ni un error de cálculo, ni una consecuencia “estacional” este deterioro de la economía: es el objetivo de la planificación libertaria. Es “fácil” de hacer, porque es, simplemente, dejar de hacer cosas.
La velocidad de la destrucción es mayor que la de la reconstrucción. Pero no hay derrota definitiva. Los países y las provincias no quiebran. Hay algo inquebrantable que sostiene lo demás. Se trata de algo más profundo que se ve, pero se naturaliza; que se hace, pero no se dice. ¿Qué? El sentido comunitario de nuestra vida. Ese cimiento es la base y es el límite. Ahí es donde el ajuste no puede llegar, un lazo que la motosierra no puede romper.
Lo veo habitualmente en Lomas y me hace feliz: comunidad es el nombre del corazón común. Comunidad es la parte irreductible de la vida en común. Comunidad es el tejido humano que nos mantiene de este lado de la especie: en el cuidado de los desprotegidos, de los débiles, de los niños y ancianos. Comunidad es nuestra obligación con los otros. Comunidad no es el Estado, aunque el Estado también pueda impulsar a la Comunidad. Comunidad es que no sólo de pan vive el hombre, pero también, desde ya: que no falte el pan. Ahora bien, no se puede vivir condenado a sobrevivir.
Hoy desde el Municipio acompañamos esto desde adentro. No como testigos, somos parte de la Comunidad. Nuestra reacción, acorde a los tiempos, es profundizar la mirada. ¿Qué hacer con lo que la política nacional le hace a la gente? Más proximidad, más metro cuadrado, más comunicación; más comunidad. Hoy lo chiquito se hace grande, porque van por eso, por eso “chiquito”. El vecino es parte de la gestión. Gobernamos con la gente. Achicamos la distancia con el municipio. La tecnología horizontaliza la relación. Ese vínculo nos hace, de por sí, más eficaces en el manejo de los recursos disponibles, porque se fijan prioridades automáticamente.
Eso somos, una parte de la comunidad. Puede haber más o menos Estado, puede haber más o menos economía, pero la Comunidad está ahí. Lo que somos. Nuestra historia. Nuestras raíces. La tierra de nuestros hijos. Nuestro futuro. Como el minicuento de Augusto Monterroso (que decía: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”), también cuando despertamos de cada pesadilla podemos decir: la comunidad todavía estaba allí. ¿Y qué es la comunidad? ¿Un conjunto de prácticas en las que se encarnan valores? La parte de nosotros mismos que no mata un ajuste.
Cuando Perón diseñó su “orden”, lo hizo en un congreso de filosofía. En Mendoza, al pie de la cordillera, terminaba la década del 40, la mitad del siglo XX empezaba a irse, a ser pasado, y todavía aún en el sur, en el “fin del mundo”, también se respiraban los restos del humo de una guerra mundial que nos había enfrentado a la imagen del horror más profundo. Hoy son otros tiempos, y esto se asiente rápido, ahí hay consenso. (pero, épocas de injusticias, deudas impagables y proscripciones, ¿son verdaderamente otros tiempos?). Tenemos una doctrina para darle F5, y mientras lo apretamos a veces podemos parecer Homero gritando “todavía sirve, todavía sirve”. Y ante el culto al individualismo que perforó la sociedad y al “estadopresentismo” que no resolvió y agobió, la tercera posición: la comunidad. Ante tanto ruido, ante tanto fracaso, ante tanto dolor, la búsqueda de una armonía, de paz. Yo tengo fe en la comunidad organizada del maravilloso pueblo argentino.
Link: panamarevista.com/todavia-sirve/
Sin hacer referencias directas a candidaturas, el artículo funciona como una intervención política e ideológica que busca instalar una discusión más profunda sobre qué herramientas siguen siendo útiles para construir representación, gestionar conflictos y generar desarrollo en la Argentina actual.
El texto también pone el foco en la necesidad de recuperar vínculos comunitarios, fortalecer las instituciones y volver a conectar la política con los problemas concretos de la sociedad.
En tiempos donde gran parte del debate público gira alrededor de la crisis de representación, el mensaje de Otermín deja una definición clara: para el intendente lomense, la política todavía sirve.
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