De pulpería gaucha a nueva apuesta gastronómica: comenzaron las obras en el histórico local de La Federala.
Apenas unos meses después del cierre de La Federala, una de las propuestas gastronómicas más particulares que tuvo San Vicente en los últimos años, el histórico inmueble de Moreno 42 volvió a mostrar movimiento y despertó una nueva ola de especulaciones entre vecinos y comerciantes.
Durante los últimos días comenzaron trabajos de acondicionamiento en el edificio. Ya se observa la instalación de una pérgola y un deck sobre la vereda, además de distintas tareas en el interior de la propiedad, lo que hace presumir que el lugar volverá a tener destino gastronómico.
La noticia no pasa inadvertida porque se trata de uno de los inmuebles con mayor valor histórico del casco urbano sanvicentino.
La casona, construida en 1837, pertenece a la familia Pardo cuya presencia en la zona se remonta a comienzos del siglo XIX. En ese escenario funcionó hasta principios de este año La Federala, el proyecto impulsado por “Coqui” Pardo y su familia que buscó recrear el espíritu de una antigua pulpería criolla.
Con cientos de objetos históricos, fotografías, mapas e implementos de época exhibidos en sus paredes, el lugar logró construir una identidad propia dentro de la oferta gastronómica local.
Los techos altos, las paredes dobles y la arquitectura original de la casona sirvieron de marco para noches de folklore, guitarreadas, peñas y payadas que convocaban tanto a vecinos como a visitantes de otros distritos.
La propuesta había generado gran expectativa desde su apertura por combinar gastronomía, cultura e historia local en un mismo espacio. Sin embargo, a comienzos de 2026 bajó definitivamente sus persianas y la propiedad comenzó a ser ofrecida en alquiler a través de una inmobiliaria local.
Hoy, esa misma esquina vuelve a convertirse en noticia.
Aunque todavía no trascendió oficialmente qué emprendimiento desembarcará en el lugar, las obras en marcha confirman que el inmueble se prepara para una nueva etapa.
La expectativa es grande. No sólo por la ubicación estratégica de la propiedad, sino porque cualquier proyecto que llegue deberá convivir con la historia de una de las construcciones más emblemáticas de San Vicente y con el recuerdo reciente de una propuesta que dejó su marca en la noche sanvicentina.
Por ahora, el misterio continúa.
Lo único seguro es que una de las esquinas más tradicionales de la ciudad volverá a tener actividad y que los vecinos ya siguen de cerca cada avance de la obra.
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